martes, 21 de mayo de 2019

Carrusel

Como un eco de vendavales,
el paso de los caballos
cuando viajan con el viento,
su relincho y su relámpago,
se aferran a los bordes de un infinito
que se esfuma en mis manos
entre las ecuaciones del destino,
y me llega como un río
el aroma de las amapolas,
de los sauces y de los mirtos,
luego, como un ardor en mi boca
siento el golpe de la trementina
en mis delirios,
por eso y sin pensarlo,
día tras día,
salto con los ojos vendados
a los confines de un carrusel,
lo adorno con hojas
y espigas de trigo.

jueves, 16 de mayo de 2019

Luna coqueta

La luna toda coqueta,
noche a noche
se quita y se coloca
un vestido negro,
con frenesí, con desenfreno,
diría que casi loca,
la siento en mi espalda
cuando voy a mi destino,
me muerde la nuca,
me deja sin resuello,
me persigue en los charcos
y acompaña mi camino.

martes, 11 de diciembre de 2018

El señor de los espejos

El señor de los espejos deformes
Se pasea por las alboradas, 
A cuestas lleva el peso de los siglos 
Y sin pudor pregona sus delirios
A los siete mares y a los cuatro vientos, 
A las entrañas de la mente pura, 
Al sol, a la tierra, a la bruma, 
Al resplandor de la luna, 
A las soledades de las musas
Y a los amores desiertos, 
Luego y con mucho aspaviento
Se pierde en los laberintos
De un bosque espeso
Y allí espera, 
Con la paciencia de las estrellas, 
De la noche su regreso, 
Sabe que vendrán, 
Como un vendaval, espejos nuevos. 

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Amantes

Los aromas de los amantes
Transitan las noches
De los llanos
De lunas y de estrellas, 
Como las melodías 
Que abandonan a los errantes, 
Sin dejar estelas, 
Sin despeinar los días, 
Se pierden en el horizonte.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Estaba recostada sobre la hierba

En ese lugar sin despeñaderos, 
En esa llanura inmensa, 
Estaba recostada sobre la hierba,
Una procesión de luciérnagas
Invadían los senderos de las hormigas
Y hacían crepitar sus luces
Amparadas en las sombras 
De una noche tierna,
Y así, bajo la luna serena
Era aún más bella,
Cuál joya preciosa de la tierra
Tenía en sus manos una perla,
Un norte en sus ojos
Como una verdad plena, 
Y el amor, un torrente
Desbordado en las veredas, 
Es cierto que nos amamos, 
Tenemos por testigos, 
El viento que nos acarició
Y los besos errantes en las venas.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Un sendero de lunas llenas

Entonces emprendí el viaje
Y no encontré las profecías,
No encontré las tinieblas
Que los sabios auguraban
En el humo de sus piras
Mientras se disolvían sin dolor
Los rincones de las espigas,
No encontré los vericuetos
En donde se suponía que anidaban
Los colores de los muertos
Como también  las caricias toscas
De las despedidas,
No vi la luz encendida
Como una celebración
De los dioses del agua
Por los barcos a la deriva,
Pero sí tropecé
Con un dulce espejismo
El cual al borde del destino
Dibujó con sus dedos de tiempo
Un sendero de lunas llenas
Para alumbrar mi camino.

jueves, 23 de agosto de 2018

Distancias

Desde la distancia vi
el borde de las profecías remotas
y cuando me acerqué
encontré un tal vez
atravesado en su boca,
encontré estirpes como víboras
al acecho de las noches luminosas,
encontré en sus labios un lugar
en donde mueren las mariposas
y en él,
un pantano de frases movedizas,
un balbuceo en las auroras.
Entonces sin más preámbulos,
antes de las aves negras,
me lo dijo con tristeza:
somos tan diferentes,
aunque no lo creas,
aunque no parezca.

domingo, 19 de agosto de 2018

De musgo y polen


No es el enemigo temido
con su espada sin filo,
no es la flor marchita
volviéndose un amasijo
de musgo y polen,
de vahos y formaldehído,
no es una plegaria
a los dioses perdidos,
tampoco es un reproche
al polvo rojizo del olvido,
él solo acuna con ternura
en sus brazos de brisa
a la tarde que sucumbe
bajo los besos del hastío.

martes, 14 de agosto de 2018

Esa mirada

Si, es esa mirada,
me esconde el alma,
al descuido la deja olvidada
entre paraísos y vericuetos,
entre los silencios del presente
y la algarabía de los recuerdos,
entre los besos sin sosiego,
entre las alas rotas
del ángel de las promesas
cuando le niegan sus deseos.

Esa mirada me ensancha el alma,
como un cerrojo traspasa mis sentidos
y deja afuera las posibilidades,
los rumores del agua se disipan en el aire
y sale de lo profundo de mi pecho,
tan raudo como un enero,
un temblor de volcanes
y sin voluntad en ellos me pierdo,
brotan ansiedades de mis labios
al decirle que la quiero.

Fuga

Como desobedientes peregrinos
arrojamos al mar la arena
acumulada en los talones del tiempo,
borramos con dificultad
el desastroso ocre de los días
y no le ofrecimos a los dioses de papel,
en el altar de las mentiras,
ni holocaustos, ni sacrificios tiernos,
en cambio desdibujamos el cielo
para crear artificios en los espejos,
arcoíris en las montañas,
colores en los cristalinos riachuelos,
mas cuando todo nos parecía eterno,
alzose desde los pergaminos,
al filo de la palabra aguda,
la voz entrecortada del acero,
corrió a borbotones la sangre,
llegó la fuga, el desespero,
quedó la esperanza perdida
y floreció la duda de los credos.

sábado, 28 de abril de 2018

Heme aquí

Heme aquí entre estas paredes 
de colores desteñidos,
carcomidas por el olvido,
construidas de acero y cemento y frío
en los tiempos de la ignominia,
del terror y del reparto
de las sobras de un cuerpo
deshojado de margaritas,
despojado de los atardeceres
moribundos en las colinas.
Heme aquí con mis manos marchitas
y manchadas de remotos pasados, 
fatigadas de palpar
los laberínticos deseos,
las altas y bajas pasiones,
los años de sal cubiertos,
las insulsas ilusiones.
Heme aquí a pesar de las noches
con su velo de transparente espanto.
Como una fiera al acecho,
sin que se escuchen mis pasos,
voy al final de los derroches
a beber en tus labios
y a dormir en tus brazos.
Heme aquí y no es cierto
este desconsuelo que llevo dentro.

viernes, 27 de abril de 2018

Vehemencia

De manera vehemente
se descolgaba de los techos
un rumor de lluvia tardía,
pedía leche, pedía pan, 
de aserrín y paja un lecho 
con urgencia también pedía.
Al paso de las horas
en su frenético afán
como todo sueño recurrente
emergió de las sombras
con una mirada perdida
la nueva aurora, el nuevo día
mientras en el zaguán de una casa 
vieja, triste y brumosa
como por arte de magia
como por un encanto
se desvaneció el llanto
causado por las despedidas.

miércoles, 25 de abril de 2018

Noche pagana

Como chamanes insurrectos
hicimos un revoltijo de juncos viejos,
luego nos refugiamos entre los árboles
y buscamos en ellos el consuelo
para quienes están vivos 
en su propio valle muerto.
Esa noche vestidos 
de fiesta pagana,
al amparo de los tambores
bordeamos los puntos imperfectos
y como en una  amalgama
de despedidas sin rencores
nos desprendimos de las geometrías
y fuimos hasta el final de los días
las raíces de los amores desbordados
y amantes bajo un cielo despierto.

lunes, 16 de abril de 2018

Amira

***

No había flores en el antejardín de la casa de Amira.  Una hiedra con lentitud se enmarañaba entre una oxidada verja y dos tamarindos estériles cuyas hojas secas se esparcían por las calles con una danza de arreboles; su alboroto llegaba al horizonte en donde se gestaban los días infinitos en un desorden natural de hierbas sombrías.  Allí, jugábamos a las escondidas mientras las tardes terminaban temerosas entre las estribaciones de la cordillera oriental, siempre a la espera de un nuevo amanecer, siempre contra el rostro de un pueblo polvoroso y amarillo y triste.  Algunas veces me ocultaba entre las enredaderas para imaginar con una certidumbre casi obtusa los laberintos forjados al golpe de los atajos, alojados en las intrincadas memorias de la monotonía, de un continuo aparecer y desaparecer para luego mirar por entre el musgo y el abandono y tener conciencia del tiempo, desmedido en el sopor de la siesta, en la música de los pájaros de plumas efímeras como los ocasos y así, sumergido en ese estanque de divagaciones me sorprendía la hora de la cita.  Nos reuníamos todos los martes en el peladero para dirigirnos al patio trasero de ese sitio sobrenatural; debíamos pasar un camino unas veces encharcado y otros llenos de tortas de tierra formadas por la sequía y devoradas por el aleteo de los buitres perplejos.  Solo eran algunos días de lluvia desperdigados en un verano azul pero esos pocos días significaban mucho para mí, cuando llovía se levantaba un aroma como a voz mojada con un sabor dulzón desenroscado de entre las grietas, se sentía subir un vaho cálido desde esta parte de la llanura hasta la montaña, se espantaban las palomas y Melo aprovechaba para cazarlas con su cauchera y sus bolas de cristal, los demás, Julio Ernesto, el flaco Marín, el tuerto Carlos (no era tuerto, solo tenía un leve desvío en su ojo izquierdo) y yo iniciábamos una guerra con proyectiles de barro, los arrojábamos en medio de chapoteos y se levantaba una tormenta de lodo, risas y sudor.  De esta manera llegábamos al muro del patio cubierto por una planta de maracuyá, nos trepábamos y sin traspasarlo nos dedicábamos a espiar por la única ventana: un cristal roto dejaba ver una habitación con una mesa y una cama, todo en orden y muy aseado, solo un cuadro en donde se representaba al Sagrado Corazón de Jesús, sangrante y lleno de espinas nos observaba, con una expresión profunda parecía invitarnos a la fuga, nos hablaba de los peligros de seguir suspendidos, de seguir atrapados en la inocencia infinita del canto de las cigarras deseosas de romper las barreras de la otra habitación, la vacía y oscura,  y sin entender nada, como hipnotizados nos manteníamos al borde del miedo, hasta cuando llegaba ella descolgándose  como la sombra de un jinete.  Era Amira la niña más hermosa de toda la región y nos abría un abismo en el estómago, nos quedábamos sin habla al ver su figura iluminada por el candil, podíamos ver su vestido de botones dorados y sus inmensos ojos nos miraban como si estuviéramos en otra dimensión, sonreía, de la mesa tomaba una botella de agua y desaparecía por una puerta al otro lado de la ilusión y sin darnos cuenta empezaba a oscurecer y debíamos volver por otro camino, por la calle de los varados, lo hacíamos en silencio, atemorizados por el croar de las ranas como un canto desafinado de vaqueros.


***

Inició la carrera desde un montón de hojas secas semi calcinadas, saltó el conducto del agua potable y se agazapó debajo de un remolque abandonado como un monumento de hojalata, herrumbre y neumáticos desinflados.  Movió la cola.  Reanudó su maratón relámpago hasta el tractor Kubota traído desde California y bajo su sombra observó el trayecto entre él y su destino: el tubo verde de los cables del alumbrado, una carreta de mano, desbaratada, de colores imprecisos, un enorme recipiente para la basura, una zanja destinada para las aguas negras, una motocicleta FZ mil y un cilindro de gas.  Salvó ágil y silencioso los obstáculos hasta atravesarse en el camino de una mujer vestida de terciopelo, luego, se perdió en el bosque al otro lado de la carretera no sin antes dejar un remolino de viento con aroma de albahacas el cual levantó su falda y fue para nosotros algo así como un espejismo de duraznos o como un vuelo de ánimas en pena.  Un suave rubor se apoderó de sus mejillas y sus brazos en vano trataron de ocultar el naufragio de miradas de quienes tuvimos la fortuna de estar en el justo momento, en el lugar indicado.  Perplejo quedó el zapatero, como abúlico el relojero, estupefacto el carnicero, atolondrado el dentista y yo con fanático fervor y desde los más recónditos subterfugios de mis deseos, besé el contorno de su sombra con la sed aciaga del caminante, degusté su hálito de hierba salvaje y solo entonces me fijé en su rostro tan de terciopelo como su vestido.  No pude dejar de imaginar su presencia como un despropósito, una absurda paradoja creada por los traviesos duendes de la nostalgia, su hermosura no encajaba en ese medio día ardiente, trasmutado en canciones de despecho provenientes de dudosas cantinas para luego dibujar una mueca de desdén en las personas del parque.  Había algo en ella, como un retorno insinuante, como un río cíclico y acaso un poco caprichoso  cuyo cause abandonado al destino se esparcía en sus manos cubiertas por guantes de blanca seda.  Me levanté de la silla  y aún perturbado le extendí mi mano desamparada. - Buen día - le dije con voz temblorosa.  Ella me miró de arriba a abajo y sin darme la mano, como quien solo ha estado ausente unos minutos dijo: - hola Fercho -


***

El gato no regresó, no lo volvimos a ver.  Supusimos un romance entre los árboles; de esta manera calmamos la conciencia y pudimos continuar con el asombro.  Era ella después de veinte años.  ¿Cuándo fue la última vez?  Miré al cielo y tuve la certeza de no haber vivido tantas auroras, eran las mismas mirlas, tal vez un poco más grises,  el mismo señor en la misma bicicleta, fumándose un cigarrillo con la misma barba de tres días, por la misma cuadra, el mismo sol, el mismo verano interminable, los mismos árboles imperturbables.  ¿Pero ella?  Ella era diferente, otra voz, otro aroma.  ¿Dónde quedó la niña de zapatos negros y ojos verdes?   Hasta sus ojos parecían haber adquirido un tono más opaco pero más intenso.  Julio Ernesto (el mismo zapatero, su padre, su abuelo y su bisabuelo pertenecieron a una estirpe de zapateros) entre dientes dijo -Amira- y enterró su cabeza en los zapatos acabados de remendar.  El tuerto Carlos, el relojero, acababa de llegar de la catedral, lo había visto emerger de entre las sombras de los tamarindos moribundos de calor, estaba pálido y su camisa a cuadros ondulaba con la brisa mientras el día se consumía entre sus dedos como la distancia entre el amor y el olvido, con su mirada bizca le dijo: - ¿Eres tú? - Ella sonrió y miró al final de la calle como quien recuerda el lugar donde se quedó algo perdido pero no dijo nada, daba la impresión de haber olvidado aquellas tardes.  Julio Ernesto, el prematuro carnicero, oloroso a carne fresca con su larga cabellera de plata, Melo el dentista con su alarde de blanca sonrisa y yo en un tácito acuerdo la rodeamos y la envolvimos en el silencio.    Ella seguía ahí, impávida como una estatua de sal.  Sin darme cuenta, tras un arranque de atrevida locura, busqué con ansiedad sus ojos y los encontré refundidos en un pasado lleno de sombras.  - No has cambiado nada - Le dije.  ¡Ay! ¡Cómo deseé devolver los relojes!  La hiedra era ahora un enredo de bejucos secos.  Mientras cerré y abrí los ojos se acumularon las telarañas y me invadió el hastío, se agolparon los recuerdos y ella tampoco dijo nada y entonces como si levitara la vimos caminar por la calle real hasta la agencia de transporte, compró un boleto a un lugar incierto y se marchó como la primera vez.  Cabizbajos regresamos a nuestras rutinas.  -Vuelve el burro al trigo - musitó enojado el tuerto.  Cuando regresé a casa sobre el televisor el gato se acicalaba, me miré al espejo y en mis cicatrices pude ver la verdad: había pasado sin perdonar a nadie los desdeñosos años.

viernes, 13 de abril de 2018

Preguntas y respuestas

Un joven campesino 
a su padre interroga
por las palomas que no han vuelto.
¿Padre, por qué hace tanto calor?
¿Por qué los árboles secos?
¿Por qué tanto dolor?
¿Dónde quedó la potestad del don divino?
¿Verdad que son cosas de mi Dios?
¡Mira padre como está la tierra descompuesta!
¡Mira cómo están los caminos!
Fueron vanos los ritos, las plegarias, las ofrendas
de los viejos y cansados peregrinos
para llamar el agua al cauce de los ríos.
¿Por qué el ahora se ve tan lejos?
El maizal y su cosecha están marchitos.
Padre, mira esa mancha que se extiende
por las laderas de la montaña,
los pastizales y las vacas han muerto,
de un oasis surgió un desierto.
¿Por qué este clima inclemente?
¿Por qué el que dice la verdad y el que miente?
¿Por que las injusticias de la gente?
¿Por qué aceptas y callas y no protestas?
El viejo con la mirada fija en algo
que el joven descifrar no pudo 
con un hilo de voz le dijo: 
no hagas preguntas, solo escucha
y encontrarás las respuestas.

jueves, 5 de abril de 2018

La tonada del muerto

Créelo o no amor de mi desconcierto,
un coro de mirlas todas las mañanas
se posa con desparpajo en mi ventana,
para contarme sin tapujos
lo que pasa cuando no estoy despierto,
que las campanas doblaban a muerto
en todas las iglesias del pueblo
porque murió un viajero 
agobiado por los recuerdos
acumulados en cada puerto,
que un estertor del viento
le trajo las hebras del silencio
y en la partitura del misterio
garrapateó una tonada
tan triste como un lamento
y que en un piano de telarañas cubierto
unas notas sonaron como lágrimas
arrancadas cual pétalos de una rosa,
antes blanca, ahora la más roja,
la paradoja de estar seguro de lo incierto.

martes, 3 de abril de 2018

Las manos del olvido

En aquellas aldeas extraviadas
en los vericuetos de la selva,
en los meandros de los ríos,
entre las manos del olvido
como una gota de incertidumbre
negándose a caer de su nube,
un desfile de máscaras
alaba a los dioses
envueltos en nostalgias,
más tristes que la tristeza misma,
más que la costumbre y el rito
sacrílego de las desnudeces
y de los panes prolijos,
más que el detenimiento del agua,
suspendida en un cielo dorado
al amanecer de un verano,
y lloraron tanto
y fueron sus lágrimas de sal
el bálsamo de nácar
para curar las heridas.

domingo, 25 de marzo de 2018

Te llevo acá muy adentro

No temas amor mío,
no detengas con tu mirada
la lluvia de las mañanas,
deja que se llenen los ríos,
que el vendaval dispuesto
traiga un trozo de madera
carcomido por el tiempo,
déjalo y no temas amor mío,
no le temas al ruido del viento,
y si en algún momento,
al abrir tus ojos a un nuevo día
y al no encontrarte con los míos,
recuerda que te llevo acá,
acá, muy adentro.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Al mar mis plumas viejas

La recuerdo a ella,
ella fue un árbol
de ramas extendidas
hacia el cielo 
en donde las flores
tomaban el rocío
de las auroras,
en sus brazos de madera
se posaban las aves
y dejaban caer
sus plumas viejas,
sobre las calles,
sobre los mares,
sobre las señoras.
La recuerdo a ella,
¿Cómo no recordarla ahora?
fuimos dos espejismos
de un mismo naufragio,
dos movimientos contrarios
de la misma ola.

No quedó nada

Al final y después de todo 
no quedó nada,
un momento, un pasado
y un ahora.
Se puede ver la tierra 
limpia y pelada,
historias no contadas, 
un grito nos toca el alma 
como una bofetada.
Despierta mi niño 
que ya es la hora.

domingo, 11 de marzo de 2018

Ceniza

Me levanté del suelo
y sin dejar de trastabillar 
arrastré sin piedad mis raíces
por los grises senderos
de los últimos y los primeros,
de los malvados y los virtuosos,
de los pulcros y los andrajosos,
y cuando por fin llegué
a los límites del desierto
las humedecí en los abrevaderos
en donde los caminantes
como un punto y aparte
calman su sed
de espejos y argumentos,
luego las llevé a los confines
tenues de los desencantos,
a las entrañas del olvido,
a las sombras de un nombre
pronunciado en otro tiempo
aún no vivido,
les quité el lodo,
les limpié los recuerdos
de los caminos recorridos,
sacudí las huidas,
barrí las permanencias,
deseché el miedo a lo confuso,
coseché los besos con espinas,
y cuando se ocultó el sol 
me invadió la luna...
y me volví ceniza.

jueves, 22 de febrero de 2018

Insurrección

La bruma se colgó de los espejos
y se adormecieron las algarabías,
las que produce el viento
y los abrazos y los besos,
las que llevan un sabor de rosas
doblegadas por el silencio,
las que hacen promesas rotas
y las que agitan insulsas despedidas,
se adormecieron con el paso de los días,
dejaron un rastro de hojas secas,
unos labios mustios,
una plegaria incompleta
y las manos vacías,
luego descendimos la calle
como la mujer de Lot:
sin dejar de mirar atrás,
y aunque las miradas eran de sal
y los pies horadaban el tiempo,
no aceptamos el castigo,
ni el que nos toca ahora,
ni el que vendrá.

viernes, 26 de enero de 2018

De las profundidades venimos

Fue en aquellos tiempos
de tinieblas e incertidumbres
cuando unos seres sin rostro,
sin estrellas para guiar sus destinos,
sin esperanzas, sin olvidos...
temerosos y desconcertados
salieron de los mares,
por el olor a sangre atraídos,
por el hedor a tierra, a fruta tropical,
a tierno lodazal, a vino.
"De las profundidades venimos"
lo dijeron con orgullo,
traían escamas en el alma,
sueños y vientos seguros,
un puñado de hilos de plata,
un palpitar y un suspiro,
en la mirada un energúmeno,
en las manos limpias
un resplandor como ninguno:
el parpadeo del ojo divino.
Sembraron por todos los caminos,
por todos los parajes desconocidos,
las horas, las noches y los días,
los remansos de agua tibia,
los jardines de amapolas y utopías.
Luego siguieron su rumbo,
más allá de las montañas,
más allá de los valles y los ríos,
de las llanuras y las selvas,
hacia lo eterno, su lejanía.





jueves, 16 de noviembre de 2017

Cristales

De nuevo los pájaros 
y su canto de cuchillos,
atacan los cristales 
de un amanecer oscuro,
con la furia 
en los muros contenida,
con el reclamo 
implícito de los ruegos,
mas  ellos no encuentran
por más intentos la salida
y tampoco logran 
romper sus cadenas,
siguen perdidos en su aleteo ciego
como el río cuando se estrella 
contra el barranco
azuzado por la creciente 
de los muertos,
y pasa el tiempo 
con todos sus noviembres, 
pasa como si nada 
en realidad pasara
en este sitio 
de geranios descompuestos
en donde no florecen 
las glorias ni las penas,
en donde todo es poco 
para una triste mirada.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Enigma

Soy el acertijo jamás resuelto,
soy un nudo, un enigma,
un amasijo de puntos muertos,
un gesto involuntario
reflejado en los espejos,
soy la sombra sombría
de un amor en cada puerto,
no tiemblo, no desfallezco, 
cuando ato a las desbocadas
crines del viento
con hilos de terciopelo
un puñado de soles inciertos
y regreso a los confines del tiempo
alentado por las nubes del cielo;
llevo en mis manos yertas
las llaves de los cementerios.

lunes, 10 de julio de 2017

Rincones

En esos días de lluvias tenues
Cuando los besos húmedos
Como en una espiral eterna
Anunciaban los estertores del olvido,
Cuando se ahogaban los susurros
Y sin tregua la pasión limpia,
Tan pertinaz como el silencio,
Creaba un espectáculo de colores
Y amanecían en la cama
Los arcoiris sin rumbo
Y el desperdicio impúdico
Del canto solitario entre las charcas
Formadas con trozos de hastío,
Nos hablaba de otros mundos
En donde no existían los adioses,
Entonces, la ropa,
como una piel ajada y estorbosa
Se regaba por los rincones.






martes, 2 de mayo de 2017

A TIENTAS BUSCO UN CAMINO

A tientas busco un camino,
palpo con mis manos rugosas
las musgosas paredes de un abismo,
busco algo que me abra la mirada,
algo que haga desaparecer el frío,
que ahuyente el miedo,
ese desconcierto por lo desconocido,
busco los finales y los principios,
en ellos quiero encontrar
duendes, hadas y demonios,
espesos y difusos realismos,
senderos de leche y pan,
atardeceres sin dominio,
busco en un tiempo perdido,
en el rastro de ciudades flotantes,
en las huellas errantes de un fugitivo,
en las alas de ceniza
ostentadas por los desprotegidos,
un eterno manto de recuerdos
el cual cobije con dulzura el olvido.

miércoles, 19 de abril de 2017

EN LA OTRA ORILLA

En la otra orilla
del caudaloso río
está la selva,

como un tapete
se extiende al horizonte
de intenso azul,

y junto al sol
y sus manos de trigo
se incendia el verde.

ESTA ES UNA HISTORIA DE AMOR

Él, de sombrero y corbata,
en la solapa una flor,
ella, morena, mulata,
él, refinado milord,

van tomados de las manos,
andan por el callejón
y por senderos arcanos
se besan con pasión,

él, de sombrero y corbata,
en la solapa una flor,
ella, morena, mulata,
él, refinado milord,

al llegar y abrir la puerta
se desnudan sin pudor,
ya la cama está dispuesta,
ya la noche en su esplendor,

él, de sombrero y corbata,
en la solapa una flor,
ella, morena, mulata,
él, refinado milord,

besos, caricias, abrazos,
¡Oh Dios que no salga el sol!
y que todos los fracasos
estén bajo su control,

él, de sombrero y corbata,
en la solapa una flor,
ella, morena, mulata,
él, refinado milord,

saben que al llegar el día
cuando se pongan la ropa
ella no tendrá alegría
porque él regresará a Europa

él, de sombrero y corbata,
en la solapa una flor,
ella, morena, mulata,
él, refinado milord.


EL PROGRESO

El progreso; un animal
hecho de hierro y de cemento,
un colosal monumento
al poder del capital,

es ese tiempo bestial
en donde abundan escombros
y pesa sobre los hombros
el negro avance industrial,

no me vengan a contar
que esto es un mal necesario,
que es el deseo primario
y nos hace caminar,

que no se vale soñar
porque eso es un desatino
y va en contra del destino
a las estrellas cantar,

digo que la humanidad,
nuestro único tesoro,
no es de papel y no es de oro,
es por siempre la hermandad

vestida de eternidad,
en las nubes y en el viento,
estelas del movimiento,
ruidos de la soledad.

viernes, 24 de febrero de 2017

Rastros

Un manto gélido
raspa con sus uñas de hierro
el cristal de los sueños muertos,
un abismo se abre,
insondable y tan oscuro
como el amor curtido
de la eterna noche
y un rostro amargo,
como si fuese el propio,
se cambia de máscara
y se viste de estelas.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Solo mío

Llega y me besa
con el ardor fingido,
lo sé y no importa,

yo voy a creer
que ese, su amor ingrato,
es solo mío.


jueves, 5 de enero de 2017

COMO SI NADA PASARA

Un aroma de guayaba
cubre dulce las esquinas,
los estantes, las vitrinas
donde antes yo te pensaba

mas

como si nada pasara,
como si fuera un pasado
remoto y casi olvidado
dijiste que te esperara

y

termina en la carretera
tan negra como la noche,
ébano puro en derroche,
el final de toda espera.

viernes, 30 de diciembre de 2016

PORQUE NOS CREEMOS ÚNICOS

Porque nos creemos únicos
están los perros en las carnicerías,
los hombres con trajes blancos,
con sus manos manchadas de hechicería;
están los huesos y sus miserias
en las losas desperdigadas,
está la jauría con brillo en los colmillos
como luces de madrugada,
está el hambre: tiene garras
y varios rostros de olvido,
están los parpadeos eternos
del agua y de la tierra,
del viento y del fuego
en donde se busca lo perdido,
y está el compadre bototo
vestido de flores amarillas,
tiene en su cintura de madera
amarrados los hielos ajenos
de niños dormidos en canastillas;
el autobús lo hace fugaz
como un relámpago
en medio de la guerra del centavo;
entonces las imágenes se disipan
orondas y con desparpajo
en el ruido de las bocinas,
en el chismorreo de las vecinas,
en el afán de llegar al trabajo,
en la cara amarga del jefe,
en el café cerrero,
en lo pendejo, en lo iluso,
en los productos por entregar,
en las deudas por pagar,
en el arriendo, en el casero
y en el futuro inconcluso,
porque creemos estar solos,
porque nos creemos únicos.

martes, 1 de noviembre de 2016

Justicieros

Llegado después del suave viento,
con loco furor árboles caídos,
como lozas están rotos, raídos
los espejos gogó del movimiento,

es un artista y vive muy contento,
traza grises los días, los vividos,
matices de colores sus olvidos
en un lienzo curado a fuego lento,

un llano con palmeras en sus caños,
un entonado canto de vaqueros,
el aciago soñar de amargos años

cuando ellos se reflejan en esteros
en donde nadan ácidos extraños ,
lápices por espadas, justicieros.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Perdidos, sin remedio, sin cura

Una goma de mascar tirada en el piso,
le pongo el pie y me retiene,
no me  deja avanzar a mi destino
entre  los edificios abandonados
en donde guardé  las  locuras
en las  cuales nos sumergimos
ebrios y eufóricos  y apasionados,
perdidos, sin remedio, sin cura,
en una noche de besos y de vino.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Vástagos caídos

Busco el sabor
de tus labios
en los vástagos caídos
entre la hierba
de pretensiones desvalidas,
lo busco a tientas
con mis dientes de viento,
con mis garras lánguidas
como sueños despiertos,
lo busco en los morichales,
en los limpios esteros,
en el canto apasionado
de las bestias nocturnas
cuando hacen un murmullo
de agua dulce 
con sus fauces de hierro;
y encuentro que se levanta
un río de pájaros
de colores diversos
y me dejo llevar más allá
de las lejanías tristes
y los vagos reflejos
donde están ya moribundos
y apolillados los besos,
los perdidos, los que no se dieron.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Haiku llanero

Mastrantos en flor,
aromas de pasión
al atardecer.

Caballo y soga,
un galopar con brío
al anochecer.

En el bohío,
una india ansiosa espera
el amanecer.

sábado, 20 de agosto de 2016

Es de arena

Azota el frío y duele la humedad,
ver pasar los días todos idénticos;
una eterna presencia detrás de la ventana
como cuando uno se asoma a la eternidad,
a la insondable espera de las golondrinas
en los antiguos tejados de barro,
a la lluvia sobre las acacias florecidas;
y vemos que tan solo queda 
el perro sarnoso y mojado,
dormido, abandonado en una esquina,
el ruido de una moneda
cuando choca contra el piso
y se lleva consigo todas las miradas,
cuando rueda y llega hasta la calle
y luego se convierte en río,
se desliza al ritmo aciago de los faroles
mientras una anciana arrastra sus años
todos los días a la misma hora.
Por salir de la rutina una vez pregunté su nombre,
tiene mucho de musgo e infinitos rocíos,
es de mar, es de luna, es de arena.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Canción del fuego

Échale leña al fuego
que de calores estamos hechos
la alfombra, la chimenea,
y nuestros cuerpos satisfechos.

Échale leña al fuego
y juntos miremos sus destellos
que la noche clara sea
hacedora de recuerdos bellos.

Échale leña al fuego
y que seamos los primeros
en atravesar el inmenso río
de los cantos lastimeros.

Échale leña al fuego,
que se apaguen los desconsuelos
cuando doble la esquina el frío,
el globo, el avión, el ave, los vuelos.

Échale leña al fuego
que de calores estamos hechos
la alfombra, la chimenea,
y nuestros cuerpos satisfechos.

viernes, 5 de agosto de 2016

Canicas

Pequeñas esferas de cristal, 
transparentes y de colores,
ruedan urgentes, sin parar,
en la radio dicen:
hay disturbios en el penal,
hay un incendio
y todos se quieren fugar,
yo solo quiero
fugarme con tu mirada
y ver las canicas rodar.



lunes, 1 de agosto de 2016

Cielo de escarcha

Hago un nuevo intento 
por despejar las dudas,
por quitar ese olor 
de luna trasnochada
como un gesto impávido 
en el arco de un cielo
formado de escarcha.
Entonces cierro los ojos 
y con un sueño en la mano 
me sumerjo sin más remedio
en el charco mal oliente 
de un día perdido,
en él, no hay ventanas 
para atisbar los arribos,
no hay píldoras 
para refrescar los labios
ni canciones de cuna 
para dormir olvidos,
solo un tibio soplo 
cual airada caricia
desbordándose sin control
con el último suspiro
de esta y todas mis noches,
sobre mi cuerpo, 
sobre mi cuerpo 
de polvo y espuma y hastío.

martes, 26 de julio de 2016

Descubrí en el contorno

Descubrí en el contorno
desmedido de la distancia,
una brisa de mares imaginarios,
un desespero revolcado de plumas
en los rincones azules del  cielo,
una bandada de gaviotas
cuando se despide de la tristeza
y de los náufragos sedientos.
Descubrí en el contorno
desmedido del tiempo,
una huella en la arena,
los pergaminos del silencio
y sus garrapatas infladas
de rojos y negros misterios,
un palpitar en las historias errantes
contadas por milenarios abuelos.
Descubrí en el contorno
desmedido del olvido,
la sombra de una inevitable
ecuación sin números,
en donde la esperanza
es un milagro divino
y desdibuja en lluvia
la ciénaga de los despojos.

lunes, 11 de julio de 2016

En las noches ciegas

Este recuerdo se convierte
en el final de todos los destinos,
me hace tropezar contra las horas
como un sonámbulo 
en las noches ciegas,
me hace buscar 
con angustia el contorno de los excesos
en la circunferencia exacta del infinito
de tus labios sobre los míos,
este recuerdo se convierte 
en un espejismo sumergido en el insomnio,
hace tronar los ríos 
con su agua de enjambre,
hace del viento 
una acaricia para los caminos 
tapizados de fuego,
hace brotar en praderas remotas 
las espigas de los veranos
para lavar con azafrán 
las viejas heridas
y hace que un canto desdentado 
horade las puertas del olvido.

martes, 5 de julio de 2016

Eres la reina en el país de las falacias

Eres la reina en el país de las falacias
y yo, tu súbdito presuroso de bailes
ancestrales y de alabanzas a los dioses;
danzo y le quito los conjuros 
a los sueños de inmensidades inconmensurables,
tan oscuros como los sauces
de los caminos polvorientos;
deshago maleficios con puñados de tiempo 
cuando el viento en la copa de los árboles
se hace remolino y el dulce caos de tu voz
viaja por la selva en el estrépito de los ríos;
desnudo de ceros tu cuerpo de trigo
y encuentro entre tus pliegues
tu aroma de hierbabuena y menta;
descubro como quien descubre un recuerdo
tus pies felinos hacedores fortuitos de quimeras,
luego, bebo gota a gota del cáliz de tu boca
el sorbo espeso de las esperas.

lunes, 20 de junio de 2016

LLEGARÁ LA HORA

Traigo el frío 
acumulado en mis manos,
un rumor de geranios 
en mis pies cansados,
conozco de cerca 
los resplandores de las raíces.
Hoy, como ayer, 
acaricié el rostro de la aurora
y no sé de finales ni de principios.  
Algo cíclico pasa ante mis ojos, 
lo desnudo y todo es niebla.
A un segundo de mis despojos 
no puedo ver 
el rostro de quien me habla,
pero más allá, detrás 
de las incongruencias
que me han dejado los caminos,
como si fuesen
los amores reprimidos,
se asoman con su cara de agua,
ante mi ventana 
las montañas destiladas,
y algo inestable dentro de mi
cual si caminara 
sobre una cuerda floja
me dice que no me afane, 
que llegará la hora,
que llegará la hora
de todas las efemérides,
en todos los rincones
el tiempo árido de los clamores,
como un resuello en los campos
sembrados de abandono y olvido,
levanta sus brazos al cielo
suplicante de espejismos,
y entre laberintos y torbellinos
y desde la profundidad de tus labios,
el tibio eco de tu voz,
el amanecer aposado en tu boca,
de entre todas las rosas la más roja,
me dice que no me afane,
que llegará la hora.

lunes, 13 de junio de 2016

DILUVIO

Un diluvio posóse en la  cornisa,
y vimos estirar cansados brazos,
y con el esplendor de los ocasos
lo vimos suspirar una sonrisa.

como lluvia cayó sintiendo prisa
sobre la solidez de nuestros pasos,
de lama cubrió nuestros fracasos,
unas cartas dejó en nuestra repisa.

En la noche marchó sin el abrigo,
sin el amparo fiel, sin su testigo,
cuando quiso su voz de recio azufre,

el silencio guardar porque no sufre,
porque es un frenesí el amor perdido
en el sucio cajón que es el olvido.

miércoles, 1 de junio de 2016

Pareidolia

Magias, blancas, negras, amarillas,
los conjuros forman figuras en las nubes
y se inventan una palabra difícil,
abren los ojos los nudos ciegos,
desmesurados como lunas gemelas,
corren calle arriba los jinetes del tiempo,
levantan los muros divisorios del presente.
Es un caminar sin rozar la tierra,
sin pronunciar tu nombre.

viernes, 13 de mayo de 2016

Desnudos tú y yo

Desnudos tú y yo 
contuvimos el aliento
cuando la tormenta
nos trajo pedazos de olvido,
con ellos hicimos sortilegios,
deshojamos sueños y fantasías,
bajamos los nidos de paja
abandonados en el almendro,
amontonamos los amaneceres
junto al canto de las mirlas.
Desnudos tú y yo,
regamos por el piso los abriles
y le pusimos migajas de pan
a la superficie de la luna.

sábado, 30 de abril de 2016

De mis manos brota

De mis manos brota 
un caudal de ilusiones
y con él cubro de afanes 
tus orillas distantes,
los peregrinos silencios 
de las calles empolvadas
cuando se llenan de soledades 
los parques dormidos,
las flores muertas 
como un manto en el piso
de las estaciones tristes 
por los adioses y los olvidos,
el aroma húmedo del comején 
en la sucia madera,
el aserrín del tiempo, 
las universales migajas
de una luna sumergida
en el oscuro éxtasis
de un espejo sin salida.
De mis manos brota
un caudal formado de rocíos, 
de aves mustias, 
de hojas secas,
de labios, de tus labios,
de los míos.

jueves, 14 de abril de 2016

miércoles, 13 de abril de 2016

Cebollas rancias

Tu nombre baila 
en mis entrañas
y me saben a cebollas 
rancias los años,
a sueños en la catedral 
del hambre perdidos
mientras vuelan las golondrinas 
al lado de la tristeza
y emerge desde 
los rincones del abismo,
un rumor como
de aristas en los tejados,
como si la muerte fuera,
orgullosa contoneándose desnuda
quien arranca el musgo
el cual florece en mi costado.